Mientras algunos poetas se esmeran en ser ininteligibles – y alegremente lo consiguen- otros, desde su buhardilla secreta, lanzan cantos transparentes a una estrella oscurecida por la bruma de la ciudad. Y aun así, la bruma no puede opacar la luz del padre nutricio que baja a llenarnos de contento desde el cielo. El sol, ese padre silencioso lleno de fuego, es la metáfora del poema insomne, el cual derrite árboles y calles enteras, y se antepone al río que acaece en una palabra. El poeta escribe caminando, ignorando los edificios para ver el horizonte pleno frente a sus ojos anonadados de belleza. El poeta es una ciudad con el ruido de su corazón bajo los puentes, es la metrópolis fundida que va venciendo al miedo.

EL TALLER
En este marco nada sincrónico -como debe ser- estos poetas escogidos escriben poemas desde una torre inmensa donde divisamos varios entornos. Cada poema tiene la certeza de un desencanto y de una afirmación de fe. Estos poemas fueron trabajados con denuedo, atravesando el tedio luminoso de la corrección: esa luz que todos buscamos para permanecer. Cada poema posee luz propia, una arquitectura específica, y la música secreta que nos comparten.
Pasen adelante, aquí está la Poesía!
Miguel Ángel Zapata | Long Island, 16 de junio, 2023
POEMAS SELECTOS DEL TALLER
Andres Briceño Bonilla

(San José, Costa Rica – 1982) Poemas suyos se han publicado en revistas literarias latinoamericanas. Es gestor cultural en diversos grupos literarios. Actualmente, trabaja en su primer libro.
MONTEVIDEO
En una calle súbdita de Pocitos,
cerca de donde
se le varó el carro
a mi abuelo
allá en los 70’s
y a veinticinco metros
de la Rambla;
me hallo sentado.
Aquí estoy.
Ante las pupilas
de tu avenida,
la de mi cosmos,
la de mis noches naranjas:
botín de memorias.
Lejos de ser
ciudad muda;
gritás
a mis pálpitos
tu historia
ya renacida.
Conforme desciendo
aquel rollo fotográfico
apegado a mi sien:
¿Sabés?
Algo parecido
a la muerte
marca aires
en esta metrópoli
que sos vos.
Bemoles;
estruendo de cimarronas
en plena Avenida del Libertador.
No sé por qué,
pero me absorbe
un silencio:
¿Es tu Iglesia
a la que solo van
ancianos?
¿O quizá es el sacerdote
que insiste en consagrarme
aquella hostia en la mano,
tan solo
por andar
puesta una boina
y cargar
el libro de Benedetti?
Tal pueda ser
mi fortuna
o la tuya;
que un marinero,
poeta
de otros tiempos:
lea durante días
mis versos
y recuerde
nuestra plática,
tu Río de la Plata,
en el Mercado del Puerto.
Desde que me atribuiste
todos los fresnos
de aquel treinta y uno de diciembre;
veo pasar
a la rubia periodista
que discute con extraños
su más reciente crónica;
ojalá me invite a un mate
y me haga resbalar
al borde
desde el que vos
Montevideo;
has sido siempre
mi poema a distancia.
***
Ana Cevallos Carrión

(Loja, Ecuador) Poetisa. Ha publicado dos poemarios a través de la CCE y un poemario virtual. Forma parte de varias antologías nacionales e internacionales. Ha sido publicada por las revistas internacionales “Poesía y Métrica” y “Eco y Latido”.
TU ERES UN POEMA
Tú eres un poema
que me gusta vivir a diario.
Mientras camino por la geografía de tu cuerpo,
acompaso mis latidos con tu ritmo
casi siempre taquicárdico.
A veces me detengo a sentirte
entre las notas de una guitarra vagabunda,
o entre los malabares de un viandante
que a media calle se juega la vida.
A veces escucho tu voz en la gente común;
la gente del bus, del metro, del tren,
que cuentan historias a la mitad.
A veces te advierto
en las letanías de una monja rezadora,
en la mirada extraviada de un borrachín,
en la sonrisa desdentada de un pordiosero,
en los besos desgastados de los amantes.
Tu eres un poema
que me gusta vivir a diario;
vienes conmigo desde otro siglo,
conoces mis laberintos, mis plazas, mis veredas,
sabes en dónde remendé las heridas
y en donde guardé el olvido.
Tú creciste ante mí
desde que me acomodé en tu atmosfera
hasta estos días,
cuando recubro mis ojos con espejuelos.
Tu creciste sin mí
y seguirás avanzando
cuando vuelva al silencio.
***
Andrea Naranjo Merino

(Cali, Colombia) Poeta y abogada. Actualmente está radicada en los Estados Unidos. Ha participado en lecturas de poemas y conferencias en Colombia, México, España y Estados Unidos. Ha publicado tres libros: Espejismo, en 1998, Ediciones Emablaje, Colombia, El sol izquierdo, 2018 publicado en México por la Editorial Alebrijez y Al lado del Trueno publicado por la Editorial Apidama en Bogotá, Colombia.
EL LIMO DE LA TARDE
Recordé la casa de mi infancia
mientras observaba la ciudad
desde el piso diez.
También tenía una ventana
y al frente un árbol
anunciando el limo de la tarde.
***
Giordano Uchofen

(Lima, Perú) Giordano Uchofen. Médico de profesión, asistente por el Ministerio de Salud del Perú, y quien ha incursionado en diversos talleres de poesía.
PERROS
Se pelearon.
Uno terminó con el hocico ensangrentado,
el otro extenuado
lleno de arena en el pelaje
y arena en el hocico.
Arrancaron una flor,
le doblaron el pescuezo
en su deshueve callejero…
Uno orinó encima de aquélla
un bálsamo final,
una esencia de réquiem
y de respeto a su vez.
***
Jessica Yael Díaz Noblecilla

(Perú, 1979) publicó su primer poemario Nocturnos poemas (2022). Coautora de la antología Polifonía (2023). Ingeniera Química de la UNPRG de Lambayeque (Perú) y Máster en Ciencia y Gestión del Ambiente de la UCL de Bélgica.
EN EL ABRA
Retorno, a 4543 metros de altitud
Mi mano está extendida deseando acariciar la luna,
a su derecha, la primera estrella de la media noche,
tal vez la última, la última que mis ojos beban.
Pero mi destino no está aquí;
¡está allá!, detrás de la azulada calma,
donde los techos son grises, llenos de moho y escombros.
Sábanas tendidas tapan el celeste cielo,
mantas de finos carbonos silencian
a la madre que llora a su hijo perdido,
polvo espeso de negruzca plata
cubre el claro rostro de la luna…
de mi hermosa luna, la que hoy me mira con rencor.
***
Luisa Cámere Quiroz

(Lima, Perú) Escritora, poeta, gestora cultural. Estudió su Bachillerato de Educación en la Universidad de San Marcos. Es docente en educación Primaria e Inicial en el estado de California, USA por 30 años. Co-autora de los libros Renacer y Remar del CIAM de La Molina. Mujer de Roble es su libro de narrativa. Su ópera prima en poesía Mutilada de mil maneras.
METRÓPOLI TORBELLINO
Urbe, urbe / nebulosa acelerada
quién te disturba / quién te sostiene
entre laberintos humanos
esa mar de gentes, trenes
freeways como telas de araña
entrelazados laberintos
en múltiples direcciones
No les puedes temer / tienes que atreverte
al torbellino de luces / de carros
ebullir en la vorágine
llegar a la metrópoli amigo
tienes que ser valiente
Work work, study study hard
This is the only way to success
Sino te quedas de indigente
Te arrancaron la carne
cuando dejaste tu ciudad
aprendes a amar la otra
sin abandonarla
amas el torbellino
Metrópoli / urbe urbe
nebulosa acelerada.
***
Luis Flores Sánchez

(Trujillo, Perú) Pianista, estudia en el Conservatorio Regional de Música del Norte Público «Carlos Valderrama» y se desempeña como instrumentista, participando en eventos culturales y relacionados a la poesía, como el “I Festival Interdisciplinario de Poesía La Libertad” (2023).
RETRATO DE HOY LUNES
Esta ciudad donde despierto.
Los caminos me reciben;
han aprendido español
y no hablan, sino revolotean
por todo el jardín
por más que sean artificiales rosas,
pero el profundo nubarrón
se oye y ve.
Las olas tristes de una playa
escapan, esperan
la escolta de colores
que te aguardan, alhelí,
y despertaran a tu lado
en formas ilustres de paloma.
En ella descansa el universo,
y refleja en tu destello
la veracidad que busca el ave.
***
Manuelita Morán

(Lima, Perú) Reside en EEUU desde hace varios años. Es egresada de Hofstra University donde estudió Negocios Internacionales y Marketing . Disfruta de la poesía, y estar en compañía de amigos & familia, siempre con un ají de gallina y su rico pisco sour.
LA META
Quieren que hable de ti, pero en realidad no sé qué decir sobre ti. No te he analizado, eres mi rutina. Sólo me muevo en tus calles, mirando tus edificios, tiendas, los carros pasar. Eso sí, detesto tu olor a metal y combustión, excepto cuando paso por el carretillero que trae los ricos asados de carnero. ¿Será de verdad carnero? Me parece que la gente que también transita en tus calles son atletas, quizás maratonistas. Deben esquivar el tumulto de gente que viene contrarios a ellos para llegar a su meta; la mayoría de ellos compiten contra el tiempo. A mi me gusta ponerme como obstáculo de aquel que camina leyendo en su teléfono, tal vez distraído con una reunión agendada o simplemente leyendo las noticias del día. No chocamos, pues tenemos el GPS integrado en nosotros, sólo me esquiva. Y yo sonrío. Tal vez perdió unos segundos en su carrera. Misión cumplida.
Yo sigo sobre ti, buscando llegar a cielo abierto. Lo veo a la distancia, yo también ya llego a mi meta. Esa banca que tiene mi nombre escrito entre otros nombres de las que alguna vez la ocuparon. Dejo los edificios atrás con el tumulto de atletas que siguen en la carrera, mientras me acurruco sobre la madera mirando el río y el cielo abierto… un momento de respiro antes de volver.
***
Mar Russo

Residente en NY. Poeta, editora, emprendedora literaria y profesora adjunta de Hunter College, CUNY. Fundadora/Directora de Turrialba Literaria, el FIP Turrialba y Nueva York Poetry Press & Review. Productora del programa Rizoma Literario. Publicaciones: El idioma de los parques / The Language of the Parks (2018, Mención honorífica Int. Latino Book Awards), Jardines Colgantes (2020), El cielo comienza en las raíces (2020) y La joven ombú / The Ombu Girl (2023).
LADY GAGA
Creíamos que Stefani no merecía una calle, ni una fuente, ni un lago, ni una fila de hormigas cruzando la Colombus. Pero ya ves, los parques son caprichosos, zapatean con las cestas de merienda si escuchan un jazz, señalan al árbol que cruza la ciudad. Mientras Angelina levita en la sed de su tinto ellos escupen los encajes del poema que viste Central Park. Las campanas de la catedral de la esquina convocan hojas como extras de su próximo video frente a la puerta del Joanne’s y en coro le susurran junto a su ángel: A star is born.
***
María Macaya Martén

(Costa Rica, 1991). Su primer libro, Viento inmóvil, recibe una Mención Especial en el Certamen de Poesía 2019 de la Editorial de la Universidad de Costa Rica. Es máster en Literatura Comparada de la Universidad de Oxford. Se especializó en el simbolismo francés y el modernismo hispanoamericano.
LA LUPITA EN COLONIA JUÁREZ
La mesera nos sienta con un hombre desconocido. En esta ciudad una mesa propia es un lujo. “Lo siento, no hablo mucho español”, nos dice a Carlos, Jesús y a mí. Pedimos las bebidas y llega su pareja, una mexicana que le habla en inglés con acento. Se acaban de conocer. Intentan darle continuidad a su cita y evitamos el contacto visual a toda costa. Llegan los cocteles y las hamburguesas, y llevamos la cena compartida en lados opuestos de la mesa.
Muerdo la hamburguesa y una mano cae frente a mis ojos. Es una mano de carne y hueso, sin vida, los cinco dedos apuntan hacia abajo. Cuelga de un pedazo de piel oscura que se estira como el queso. Las nauseas bajan con la carne por la garganta.
Los huesos de la muñeca son filosos como un precipicio, los cubre una catarata de piel que se transparenta. La mano se columpia, le pertenece a un hombre de pantalón azul y gorra blanca. El pantalón y la gorra le quedan grandes. El pellejo de la muñeca también le queda holgado. Nos acerca la mano a la cara como si fuera un collar que quiere vendernos. “Algunas monedas.” El gringo saca rápidamente la billetera, la abre para mostrar que está vacía. La mujer cierra los ojos y se escuda la cara con la mano.
El hombre, hijo único de la ciudad, mece la mano y la acerca aun más a mi rostro. “Para pastillas para el dolor.” Pero su voz me recuerda la tranquilidad de las vacas y encuentro sus ojos de un color tímido. “En otro momento. No tengo cambio.” Permanecemos en silencio y continúa meciendo la mano. Volvemos la mirada. Él insiste, pero se retoman las conversaciones. Avanza a la mesa de al lado. Tampoco tiene suerte.
Lo observo mientras se aleja. La espalda es curva y la mano se sigue tambaleando con el son pausado de su andar. Parece una cartera larga y pequeña, de esas de abalorios que se usan con vestidos de gala. El hombre pasa frente a la virgen a la entrada del restaurante, pero ella tampoco lo vuelve a ver.
Tengo un billete de doscientos en la bolsa y ese hombre continúa con la mano desprendida de la muñeca.
La mesera pregunta si se nos ofrece algo más. Pedimos otra ronda y conversamos hasta la madrugada.
Aquella mano suelta, tenía las uñas limadas.
***
Mónica Sarmiento – Archer

(Loja, Ecuador) Reside en Nueva York. Pintora, escultora, ama la poesía. Es doctora en Artes Visuales por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro del Junior Board of Queens Council of the Arts. Directora de bi/coa: Base intercultural / Comunidad de las Américas (www.bicoa.org).
UNIVERSOS PARALELOS
¿Los conoces?
muchos se han perdido en ellos
elijamos un rincón del mundo llamado Podocarpus
en ese microcosmos resplandecen otras vidas
formas hechizadas de árboles venerables
hospedaje invisible de ilusionistas
de hierbas en tránsito que renacen mutantes
aposento de miradas al oriente
en frente la aridez del longevo Vilcabamba
observado por el tímido Malacatos.
desde aquí
elijamos un rincón de la amazonia
un cosmos milenario de naturaleza agreste
alguien estuvo alguna vez ahí
el primer hombre
en ese bosque húmedo dejó su semilla
un submundo
en donde los nogales se eclipsan
dolidos por un mal endémico
invadidos por huéspedes inesperados
miles de vidas mueren con él
del otro lado
en el novicio macro mundo del Battery Park
intenta dormir un rayo de oro agrio
que al atardecer se diluye en el Madison Square Park
entre flotantes líneas verticales
en este jardín ausente de montañas
se descubren prefabricados pétalos salvajes
y de sus ramas se desprenden alados grillos metálicos
en el Dumbo de Brooklyn
el esplendor de presuntos árboles
tienen su rostro y figura
rodeados de indiferentes universos
en el Central Park se repite la historia
de los sintéticos parques cosmopolitas
hábitat del niño sapiens egocéntrico
en donde nace la naturaleza abstracta
y con ella su epitafio.
***
Rosa María Grados Santa Cruz

(Lima, Perú) Se desempeña en Turismo y Periodismo Político. Editora de las páginas GUIANDO MUSEOS , CUÉNTAME QUÉ LEES. Columnista en el Peruano. Cultiva la narrativa – Cuento premiado El Amado Arriola, en poesía forma parte de la Antología Poética Polifonía (2023).
ETIQUETAS
Todos tienen ese «algo» que hace daño
tus sábados maceran mi agonía
Breña, Breña.
Etiquetas sangrantes en la ciudad
sobre los pechos desnudos
De pronto veo la mía,
la mía que te hizo daño
esa, implacable y absurda etiqueta.
Postrado sobre tus sábados
excavando hambriento un fragmento de perdón
Te ofrezco cigomáticos y risores
danzando por fin sobre mi rostro.
***
Ronald Lozano Arévalo

(Iquitos, Perú) Médico de la Universidad Científica del Sur, egresado de la Maestría de Medicina Ocupacional y Medio ambiente por la Universidad Peruana Cayetano Heredia. Tallerista de Poesía.
URBE DE CERA
Un brinco,
La ducha matutina,
Un café,
La voz de mi madre ausente:
¡Te haces tarde!
Vistes «a la tela»,
las llaves del auto,
luchas con bestias,
domas a tu bestia.
Más café y oficina,
correos y reuniones,
culmina la jornada.
Llegas a casa,
cena ligera,
últimos vistasos,
realidades inciertas.
Se pasa la vida
en la Urbe de cera.
***
Salomón Mosqueira V.

(Lima, Perú) Poeta y dramaturgo, con un grado en relaciones internacionales. Ha participado en los siguientes talleres: El poeta y la ciudad – Códice (2023); taller de creación poética – CC UDEP (2022); taller de dramaturgia – Vivero de dramaturgia (2018). Forma parte de la antología poética Polifonía (2023) por la editorial Pléyades, y tiene una obra de teatro breve El cambio en dos tipos (2023).
HAZ
Descanso por los jardines del este,
y descalzo escucho cánticos.
Brota en mí el sentido sobrehumano,
cerca los eucaliptos
guardianes de lo vedado.
Pienso en los límites
desta rosa de los vientos.
En la fugaz aurora
y en el dragón siniestro.
Acechan los vientos del oriente,
¡No consigan encontrarme!
Pero no hay lugar ni escondite
no hay para donde huir.
Y un vendaval me arroja
muy lejos de morada.
Esta ciudad sin forma
del desierto y el ladrillo ha surgido.
Pan y circo sus noches,
mañanas veloces y tardes de alivio.
¿Natura escondida dónde estás?
En vano buscarte en distrito de millones;
míseros colores sus alrededores.
Andando el tiempo despacio.
No quiso campo que no fuese el trabajo,
y así dijo engaño al atajo
y hermano al muchacho carpintero.
Abraza hoy su antigua renuncia,
pues vio en lo poco la vida elemental
pues vio a las ninfas;
antigua sombra infernal.
***
Yordan Arroyo

(Costa Rica) Actualmente reside en España. Posee comentarios y publicaciones sobre arte y literatura en diferentes medios, con el afán de que el día que muera lo entierren con un papiro en sus manos y un cálamo en su boca.
INDNR
Dejaré de ocultar mi cola,
mis escamas, mis aletas
y mis branquias
y me alejaré
(de los automóviles
de las motocicletas
de los edificios
de las fábricas
de las multitudes)
cuán lejos pueda
para que ningún animal
vuelva a clavar su ancla
en la cicatriz del vientre
donde mi madre
aún sigue llorando
por haberse marchado
a la ciudad
y dejarme aquí
con el humo perforando mi garganta.

_______Próximamente Revista Impresa de Poesía Códice N°2 — Año 2 — Nueva Época 2023_______


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